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Si no queréis seguir siendo monjes, ¿podéis marcharos?

Hemos venido aquí libremente y permanecemos aquí por voluntad propia. Eso no quita que pueda haber periodos en los que la perseverancia sea difícil, pero Dios es fiel y su Gracia siempre es abundante. Los matrimonios también se deben fidelidad. Muy de vez en cuando, un monje deja el monasterio. Esto es una gran tristeza que llevamos en nuestras plegarias... es como que nos amputen un miembro.