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Cruz gloriosa

El 14 de septiembre, se celebra la fiesta de la Cruz gloriosa. También se conoce como Exaltación de la Santa Cruz. El Viernes Santo, la Iglesia fija su mirada en la experiencia terrible y humillante de Cristo escarnecido, torturado y condenado a muerte en una cruz. El 14 de septiembre, se medita en el misterio de la Cruz como el instrumento de nuestra salvación. La Iglesia ve en ella el árbol de la vida, el árbol sobre el que pende el fruto que nos devuelve el paraíso perdido.
Esta fiesta tiene su origen en la dedicación de la basílica del Santo Sepulcro, que se celebró el 13 de septiembre de 335. En 630, el emperador Heraclio devolvió la Santa Cruz a Jerusalén, tras su recuperación de los persas. Es en este momento que se desarrolló en Roma el rito de veneración de la reliquia de la Vera Cruz.
En Solesmes, hemos mantenido esta antigua costumbre. Tenemos una reliquia de la Vera Cruz desde 1860. El relicario fue ofrecido por Dom Michegaut en 1863 y realizada por el orfebre Placide Poussielgue-Rusand en París. La forma del relicario es generalmente reservado para los relicarios de la Vera Cruz, llamados "cruz de Anjou."
El rito del culto o adoración de la cruz se desarrolla al final de las Vísperas. Los monjes avanzan de dos en dos mientras se canta Vexilla Regis y besan el relicario que el abad les presenta. A continuación, el Abad presenta la reliquia a la veneración de los fieles.

En el siglo VI, Venancio Fortunato, obispo de Poitiers, compuso el himno Vexilla Regis en honor a la Vera Cruz. Este himno litúrgico, considerado uno de los mejores y más grandes de la Iglesia latina, contiene toda la teología y la espiritualidad de esta fiesta. He aquí el texto y una traducción en español. También ofrecemos una grabación de su bella melodía gregoriana.
 

Vexílla Regis pródeunt,
Fulget Crucis mystérium :
Quo carne carnis cónditor,
Suspénsus est patíbulo.

Quo vulnerátus ínsuper
Mucróne diro lánceæ,
Ut nos laváret crímine,
Manávit unda et sánguine.

Impléta sunt quæ cóncinit
David fidéli cármine,
Dicens: In natiónibus
Regnávit a ligno Deus.

Arbor decóra, et fúlgida,
Ornáta Regis púrpura,
Elécta digno stípite,
Tam sancta membra tángere.

Beáta, cujus bráchiis
Sæcli pepéndit prétium,
Statéra facta córporis,
Prædámque tulit tártari.

O Crux ave, spes unica,
Hoc Passiónis témpore,
Auge piis justítiam,
Reísque dona véniam.

Te summa Deus Trínitas,
Colláudet omnis spíritus:
Quos per Crucis mystérium
Salvas, rege per sæcula. Amen

Avanzan los estandartes del Rey:
Brilla el misterio de la Cruz,
por el que la vida venció a la muerte
y la muerte dio fruto de vida.

De tu costado herido
por el hierro cruel de la lanza,
para lavar nuestras manchas,
manó agua y sangre.

Cumpliéronse el cantar de
los oráculos proféticos de David,
cuando dijo a las naciones:
"Reinará Dios desde el madero".

Árbol hermoso y espléndido,
adornado por púrpura real,
tú fuiste llamado en tu noble tronco
a tocar miembros tan santos.

Dichosa tú, en cuyos brazos
colgó el precio del mundo,
Tú eres la balanza en la que fue pesado
ese cuerpo que arrebató al infierno su presa.

Salve, o Cruz, única esperanza nuestra!
En este tiempo de pasión,
aumenta la gracia en los justos
y borra los crímenes de los reos.

Y a ti, Trinidad, fuente de toda salvación,
que todo espíritu te alabe.
A quienes por el misterio de la cruz salvas,
protégelos por siempre. Amén.